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El sector del lujo se apertura a la Internet

Durante los últimos años, la industria del lujo ha vivido su gran momento de brillo donde las grandes empresas como la marca del oso TOUS han retomado una notable mejoría en sus ventas, mientras que la economía china retorno a la estabilización luego de transitar sobre ciertas dudas durante el 2016, además de la adaptación a los diversos poderes adquisitivos, situación que les está garantizando la ganancia de más clientes. 

Pero siendo este un sector donde se podría decir que todo reluce,  aún es posible observar ciertas sombras que no son fáciles de eliminar. La más notoria de ellas, es la relación de dichas empresas de alta gama con el mercado digital.

De acuerdo con un informe elaborado en 2017 en relación a la industria del lujo por la consultora Bain & Co, el canal online apenas suponía el 8% del total de las ventas. Un porcentaje que al ubicarse dentro del sector, vive mayor disminución.

Mientras que el comercio electrónico pasó a ser una parte casi natural del proceso de compra de los consumidores, cuando se trata del sector del lujo, este continúa  siendo una opción testimonial, asegura la creadora del oso tous plata, Rosa Oriol. 

Se ha calculado que el 90% de sus consumidores potenciales emplea la internet de manera intensiva, aunque en la mayoría de los casos, la relación con las marcas premium está limitada a la consulta de sus catálogos online con el objetivo de revisar sus novedades, seleccionar los productos que desea y, por último, finalizar el proceso de compra en la tienda física. 

Todavía les queda culminar dicho proceso en la red, por lo que las empresas han de enfrentar al reto de hacerlo posible sin que se llegue a comprometer la exclusividad y el carácter aspiracional del que hasta ahora, han hecho gala.

Durante el foro número VI Día Fortuny, celebrado en Barcelona, donde se analizó y debatió la coyuntura de este sector, que tan solo hasta el 2017 movía más de un billón de euros en ventas por año en todo el mundo. 

El presidente del Círculo Fortuny, Carlos Falcó, reconoció: “hace cinco o seis años era tabú para el lujo, y se veía más como una amenaza para la propiedad intelectual de las marcas”. Del tabú a la obligación. De acuerdo a Boston Consulting Group, para el 2025 esta es la realidad de un canal que deberá suponer el 20% de las ventas dentro del sector. 

Ya lo ha hecho el gigante LVMH, conocido como la principal compañía de productos de lujo, quien en 2015 contrató como responsable de desarrollo digital a Ian Rogers, este es uno de los fundadores de Beats, para luego ir por los impulsores de Apple Music. Para dicho ejecutivo, no existe ninguna duda: “El comercio electrónico debe ser el motor del futuro de las marcas de lujo”. 

Aunque persiste uno de los miedos, y este es, que ese mercado global que es la internet les haga perder la esencia de los productos. Rogers analizó, que este se trata de un temor infundado, ya que aquello que diferencia a estas enseñas, la calidad, la creatividad, la artesanía y su tradición cultural han resultado aspectos que, a su juicio, sí funcionan en internet.

“Estamos en el centro de un gran cambio cultural. Y el lujo se trata de cultura. Es nuestro terreno. Ocurre que la tradición y el legado ahora se comunican de formas distintas”. En tal sentido, los medios de masas ya no son la única manera. En la actualidad hay masas de nichos, lo que amerita de una comunicación de tú a tú y de igual a igual.

El futuro del lujo se encuentra en el comercio electrónico 

Incluso para el grande del comercio, China, las cosas han cambiado. “Ya no compran solo un logo, ahora quieren conocer la historia y el patrimonio de la marca”, afirmó Sebastien Badault, quien es el responsable de desarrollo del segmento del lujo en Alibaba, el gigante chino del comercio electrónico. 

“Allí el cliente medio de la alta gama tiene 14 años menos que el europeo, y es 25 años más joven que el de EE UU. Como es lógico, a esa generación no se le puede hablar de la misma forma”, sostuvo Badault.